
Por Darío Valle Risoto
Esta obra prueba desde el inicio que no es hecha para niños, al menos niños normales y durante los catorce capítulos que abarca nos sumergirá en una serie de sobresaltos donde las mutilaciones y la sangre serán tal vez el componente menos inquietante porque si algo se destaca en Elfen Lied son los golpes bajos al espectador.
Lo demás parece ser lo casi habitual: Una chica "diclonius", una mutación con cuernos que parecen orejas de gato, tan regulares en muchos personajes manga/anime, se transforma tanto en una dulce niña indefensa como en la más rápida y sangrienta asesina que no hace distinciones entre sus víctimas.
La melodía gótica o renacentista impregna la obra de una nostálgica patina de oscuridades que solo parecen llegar a la luz para mostrarnos más litros de sangre y restos humanos.
¿Que si la recomiendo?: ¡Por supuesto!, Pero queda mi advertencia, no es para espíritus sencillos.


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