
Por: Darío Valle Risoto
Hace tiempo que esperaba para verla, en Montevideo pasó por los cines como una exhalación y en determinado momento opté por ver Wolverine en vez de esta: gran error.
Ayer luego de conversar por teléfono con uno de los colaboradores del blog: “Retrovisión”, este me decía que las películas de superhéroes no son sus preferidas aunque desde luego en su pagina hay muchas de ellas y cuanto terminé de ver Watchmen, me fue difícil de clasificarla, porque si bien y desde luego está dentro del gran género de aventuras, va mucho más allá de todas las clasificaciones. En primer lugar es un soberbio acto de estética cada encuadre, las caracterizaciones de los personajes y por sobre todas las cosas el gran tributo al cómic creado por Alan Moore pero aún dentro de sus parámetros nos remonta aun pasado reciente de guerra fría en un mundo paralelo donde Nixon es presidente, en 1985 y con una banda sonora sin desperdicio excelentemente incorporada al filme.
Un solo super hombre con poderes reales: el Dr: Manhattan, rodeado de otros enmascarados que llevan a cuestas vidas opacas cuando no terribles, las miserias humanas del mundo moderno se ponen al descubierto frecuentemente de la mano de Rorschach, nuestro compañero en esta larga historia que nos deja prendidos a cada momento (Muy bueno el efecto de la máscara que siempre cambia), cada pelea ejecutada con la precisión de un verdadero ballet, pero lo más pesado son las tramas que nos van envolviendo y asfixiando hasta el inesperado final.


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