Wednesday, December 17, 2008

Los Fantasmas del Intermezo 2

Los Fantasmas del Intermezo 2

Segunda parte matiné
Por: Darío Valle Risoto

A veces tenías ganas de hacer pichí y la escena estaba buena, entonces apretabas las piernas y aguantabas hasta que no dabas más y salías corriendo rumbo a los pesados cortinados que ocultaban las puertas al hall principal, al salir a la izquierda estaba primero el baño de damas y luego el de caballeros.
Recuerdo con nostalgia hasta el olor a orines del inmenso baño, grande, en el subsuelo, para mí que vivía en un conventillo con dos pequeños baños colectivos, el gran baño de hombres del cine me parecía gigantesco. Tampoco puedo olvidar que los empleados eran tan piolas que nos dejaban salir en medio de las películas para comprar bizcochos en la panadería de junto al cine y luego entrábamos corriendo nerviosos porque nos habíamos perdido algunos minutos tal vez importantes en la trama.
Ibamos muchas veces con Sergio mi primo, a veces nos acompañaba Ricardo su hermano pero entonces era muy difícil no meterse en líos porque si la película era aburrida Ricardo se ponía a hacer travesuras arriesgándonos a que nos saquen. Su preferida era hacer ruidos extraños si había una escena de misterio y suspenso, cierta vez pegó un grito tan grande que creo que aterró al público más que la misma película.
NegritaResulta que había estrenos que luego de pasar por las salas más importantes del centro como el cine Censa, el Ambassador, Trocadero, 18 de Julio o Rex, llegaban al barrio y si la película era muy buena, los primeros días el cine se llenaba, entonces habilitaba el segundo piso, ni les digo que el principal deporte de algunos era tirar trozos de bizcochos o envolturas de caramelos a los de abajo, los peores escupían y entonces se armaba terrible lío, se prendían las luces o te ponían la luz de las linternas de los acomodadores en la cara.
Los domingos había matinés con tres películas casi siempre de los mismos géneros, allá por los sesenta abundaban las de guerra, de la segunda guerra mundial por supuesto, o los westers que nosotros llamábamos de “Convoy” por Cow Boys. El principal actor de estas últimas era en aquellos tiempos John Wayne pero había muchos otros, a fines de los sesenta y principios de los setenta abundaron los western espaguetis donde conocí al grande Clint Eastwood y a Lee Van Cliff, hasta hubo un mediocre actor uruguayo que emigró a Italia y se hacía llamar: George Hilton, hace poco vi una película de vampiros en el cable con él y es una de las peores cosas que vi en toda mi vida.
A veces daban películas de terror no aptas para menores de quince años pero como en el cine conocían a mi padre me permitían entrar con diez años o menos, desde luego que me asustaba pero ejercían en mi gran fascinación los monstruos como a todos los niños. Eso si, si estaba con mi padre al lado, no le temía a nada de este o de otro mundo.
“Los cañones de Navarone” fue la película de guerra que vi más veces en aquella época, también “Donde las águilas se atreven” película que inspiró un tema de Iron Maiden años después.
Había películas de ciencia ficción muy buenas, recuerdo en forma inborrable una que se llamó “Vacaciones mortales” donde habían mundos de entretenimiento tipo Disney habitados por robots, eran el mundo del imperio romano, en del oeste y el de la edad media, allí iba la gente hasta que los robots se sublevaban, el más asesino lo encarnaba el más famoso calvo de la época: Yul Briner.Me gustaban mucho las comedias románticas como a mi madre y a mi padre también, de ellas destaco las de Spencer Tracy y su esposa (No recuerdo el nombre, están en la foto), pero creo que me enamoré para siempre de Mirna Loy y todos queríamos ser como Rock Hudson y muchos años después nos venimos a enterar que este gran actor era Gay. Cosas de la vida, más adelante les cuento más anécdotas de mi niñez en el cine.
Gracias

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