Saturday, June 4, 2011

Anarquismo y Consumo

Anarquismo y Consumo
Por: Darío Valle Risoto


Muchas veces se me ha preguntado sobre el tema del anarquismo, algunos vienen ya desde una interpretación definida más errónea del tema, pero con esto no quiero decir que yo sea precisamente el tipo más indicado para establecer que es y que no es la anarquía o el anarquismo, simplemente busco compartir con ustedes algunas vivencias en este sentido.

Para comenzar toda asociación con el desorden, el desgobierno y la violencia con el anarquismo y el pensamiento libertario proviene de un esquema que le pertenece a los sistemas de opresión y una ideología emanada de estructuras de poder que son desde todos los puntos de vista ajenos a los anarcos.
Vamos a entendernos, el anarquismo probablemente sea la máxima expresión del orden social entre los hombres pero este nacerá de la libre asociación entre estos basada sustancialmente en los ideales de solidaridad y hermandad donde si es posible algún liderazgo, este provendrá solo de los que estén mejor capacitados para algunas tareas frente a otros. No es posible pensar en liderazgos nacidos de la fuerza, la herencia o la acumulación de riquezas tal como sucede hoy día, amén de aquel que se supone les da cierta autoridad religiosa omnipresente.

Muchas veces los autonombrados líderes de izquierda terminan reviviendo exactamente las mismas estructuras corruptas de poder de las derechas con la sola diferencia que son mucho más hipócritas levantando banderas populares y continuando así con la misma opresión pero con la sombra de otras banderas. Uruguay es un buen ejemplo de eso.

Por otro lado abundan los anarquistas que de alguna manera han equivocado las estrategias y pretenden mediante la destrucción y el uso de la violencia luchar contra el sistema, esto solo sería valido si hay alguna alternativa real para llevar a cabo como sociedad luego de lograr la victoria, lamentablemente se trata en la mayoría de las veces de casos aislados o de pequeños grupos de “iluminados” que solo buscan combatir su frustración ante tanta injusticia.

En esta sociedad altamente consumista es posible hacer una resistencia pacífica y funcional si razonamos no cayendo en las redes de la frivolidad comercial y el lavado de cerebro diario de los medios de comunicación, donde la publicidad es un ejercito mucho más destructivo que el peor batallón de soldados cuando se trata de tomar por asalto nuestra cabeza con ideologías tan absurdas que parece mentira que la gente no se de cuenta de ello.

Nuestra forma de vida parece girar en torno a “la última moda”, el color y hasta el juego de palabras más anodino posible que hace de los seres humanos enormes bocas y estómagos sin posibilidad de elegir libremente. A diario escapo de la televisión abierta, de las llamadas telefónicas que me “regalan” tarjetas y me promocionan cualquier basura insultando mi inteligencia con espejitos de colores.
Muchas veces me he preguntado si hay una posibilidad de destruir estas basuras mediáticas dejando de consumirlas y realmente creo que si, pero parece que su influjo es inobjetable para la mayoría de la gente.

Hace más de quince años que no tengo tarjeta de crédito, compro la vestimenta más barata y de la mejor calidad posible sin importarme la marca y consumo los alimentos que realmente me interesan sin importarme el paquete o si aparece en la publicidad o no. También he aprendido a decodificar los mensajes sobre “liderazgo”, “ser el número uno” o “Conseguir chicas con tal o cual desodorante” como absolutos insultos a mi inteligencia e invasiones a mi privacidad que me huelen a estafa a mi raciocinio.

Mucha gente me ha preguntado sobre mi resistencia a trabajar en los medios de comunicación, confieso que realmente quise hacerlo al principio, cuando recién me había recibido, pero se me fueron cerrando las puertas porque a nadie le interesa tomar a un empleado independiente y sin ninguna relación familiar o de amistad con el poder y eso es razonable si lo vemos como el instinto de supervivencia de la clase dominante.
Hoy con algunos años más cuando escucho radio o leo la prensa me siento realmente satisfecho de no haber caído en ese juego de idiotas que manipulan la información y son cómplices del consumo más absurdo en nombre de una fama tan artificial como efímera.

Creer que porque alguien sale en televisión existe es una consigna de hoy que peligrosamente ronda lo bizarro, he visto a madres de niños muertos en accidentes pararse mirando a la cámara como si fueran estrellas y he escuchado  a mujeres violadas narrando detalles en los medios con un cierto rictus de profesionalismo mediático que me hacen temblar.
Y si bien la sociedad de consumo ha llegado a los límites de la tolerancia de aquellos que tenemos la posibilidad de darnos cuenta, la maza consumidora parece no enterarse de que todo este maremágnum de efectos técnicos solo contribuyen a transformarnos en personajes estancos ávidos como drogadictos de decir la pavada más transgresora por radio o llevar el último alarido de la moda en la calle.
Aún así creo que es muy posible ejercer una resistencia al sistema desde una distancia razonable que nos permita no ser maquiavélicamente manipulados por los tentáculos del consumo. Y recuerden que a veces apagar la televisión, decirle no a una promoción o evitar caer en las modas también son actos revolucionarios.

No comments:

Post a Comment