Saturday, February 14, 2009

El Amor es una locura pasajera

San Valentín
Por Darío Valle Risoto

Continuamos incorporando costumbres lejanas que no son ni más ni menos peores que las que tenemos, la gente tiene la moda de enamorarse y decir bobadas, hace tiempo que comencé a cuidarme de lo que le escribía a mis novias porque encontré no mucho tiempo después al leer lo escrito que sentía le terrible sensación de ser un completo estúpido y es verdad. Nada más parecido a estar enamorado que la estupidéz sino piensen en forma absolutamente objetiva en las cosas que dicen estando enamorados. ¡terrible! desde los amantes que se hablan como niños de dos meses hasta los románticos empedernidos que todo lo transforman en una comedia de la tarde, en un teleteatro argentino o en un culebrón venezolano, el amor apesta.
Uno vive en la nebulosa del enamoramiento y deja de razonar, la vida se vuelve angosta y todo tiene el nombre de ella o de él, todo se relaciona hasta lo increíble con esa persona blanco de nuestros deseos románticos, las horas pasan lentas sin ellos y se vuelven aterrorizantes los minutos en que sabemos que deberán partir de un momento a otro, entonces muchos de nosotros cometemos el más torpe de los actos: nos emparejamos o casamos con la absurda idea o plan de que será de por vida. Menos de un año ya comenzarán las razones en contra y esa sensación de que metimos la pata porque esa persona que nos acompaña y comparte nuestras noches es un extraño o extraña que dejó de ser sensual y amoroso, ahora huele mal, ya no les cae bien nuestro carácter y encima puede tal vez sernos infiel.
Cuando a alguien se le ocurrió inventar la monogamia otro debió haberlo asesinado allí mismo porque es imposible mantener durante toda la vida los ojos en una sola persona, dejar de sentir algo por otros o tener relaciones con nuevos contactos solo porque nos dedicamos a una pareja.
Nada más esclavisante que las relaciones monogámicas y por lo menos hipócrita será aquel o aquella que no confiese que en las debidas condiciones no le encantaría compartir el lecho con diferentes personas, pero la cultura judeo cristiana se basa en la continua represión de nuestra naturaleza y por lo tanto el comercio del amor como producto sucedáneo de la estupidez humana rinde sus máximos esfuerzos con estas fechas.
El estrechamiento mental producido en los enamorados es muy parecido al que sufren los adictos a las drogas o el alcohol y curarse también cuesta cuando debemos desenamorarnos de alguien, entonces sufrimos síndromes de abstinencia y volvemos a llamarlos o elucubramos planes tortuosos para encontrarnos "accidentalmente" con personas que ya nada quieren con nosotros
y han cambiado su camino.
Los humanos crecemos en diferentes direcciones y con tristeza he sido espectador de matrimonios de varios años de una relación parasitaria donde una de las partes es una sumisa y amorosa extensión de la voluntad de la otra. Muy triste.
Hay por supuesto excepciones y la encontré raras veces en parejas que tienen cada una una vida personal rica y diferente que siguen sin preocuparse demasiado de la pareja en la absoluta libertad y respeto del otro, cierta vez mi compañera había planeado ir con sus amigas a un streaptease masculino y me lo contó, fue la única que le dijo a su compañero esto, las demás inventaron diferentes excusas para escaparse y seguramente sus novios o maridos harán lo mismo en iguales condiciones.
El amor ese que nos venden en realidad no existe.

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