Tuesday, July 13, 2010

Drogate que esta todo Bien

Drógate que esta todo bien
Por: Darío Valle Risoto

Me cuesta decirle que sus historias de drogas y desajustes hace años que ya no me entretienen, ni siquiera me producen curiosidad, tal vez la gente en estos tiempos crea que hay algo de aventurero en darle a la cocaína y luego pasar el resto del fin de semana hechos mierda deambulando como zombies entre sus cuatro paredes.
Ya son muchos años intentando parecer interesado en que me narren la misma vieja película y que se tomen el pelo a si mismos usándome como el espejo de autoconvencerse que todo está controlado, que va bien, que es cosa de dejarlo cuando quieran, etc.
Si les digo lo que pienso corro el riesgo de ser un intolerante de mierda y a fin de cuentas mientras sus anécdotas sobrevuelan a mi alrededor miro en mi cabeza a los rostros que ya no están conmigo, que de alguna u otra forma se fueron yendo por no cuidarse suficiente. Todos ellos eran muy vivos, inteligentes, tenían calle.
Miro a aquellos años juveniles y veo a aquellos amigos que se emborrachaban y perdían los límites de su propia estupidez narrándome los patéticos chistes de vómitos, caídas y peleas como si se tratara de una vieja película del oeste.
Siempre sucedió lo mismo, me tuve que contentar con regalarles una sonrisa y regresar mis pasos con la firme idea de que el mundo está habitado por imbéciles o que yo realmente soy extraterrestre como decía mi vieja.
Aquel verano tomé vino junto a la parrilla y me pasé el resto del asado vomitando en el fondo mientras mis compañeros tenían tremenda guitarreada en la casa de Lagomar. Ni siquiera hice el ridículo, el vino y el calor hicieron el efecto de perderme una buena ocasión de pasarla bien, luego solo lo cuento como ahora, no para lucir mi estado etílico sino como muestra de que fui un tonto.
Y también jalé aquella línea de coca en lo de mi amigo ya muerto, ese sábado me cayó tan mal que me dio hipotermia y casi me muero sentado y congelado como un imbécil en pleno verano. ¿La solución?
___Date otra línea que se te pasa todo, me dijo mi querido compinche. Por supuesto que lo mande al carajo.
Fumé como un condenado como cuatro porros de marihuana un domingo, solo en casa y herido de amor, como resultado pasé toda la semana atacado de asma como si me fuera a morir, sin aire y maldiciendo mi madito recurso de jugar a Bob Marley.

Ahora ella me cuenta que no pasa nada mientras la sumo a la larga fila de gente que opta por la sensación de practicar un salto al vacío desde donde pocos regresan al menos indemnes. Probablemente yo sea un estúpido anarquista que mezcla todo, pero me molesta que me quiten la poca libertad que tengo, aún con sustancias que supuestamente me dejan volar.
Mientras tenga mi imaginación… me alcanza, lo lamento, soy un chapado a la antigua que se siente bien teniendo la cabeza lo más clara posible.

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