Sunday, August 7, 2011

La Amistad: Un valor escaso y en baja

La Amistad: Un valor escaso y en baja
Por: Darío Valle Risoto


Corren tiempos mezquinos y la gente ya no viene como antes, talvez porque el modelo viejo y querido del ser solidario pasó a ser parte del idiota universal. Mi madre decía: “Confunden bondad con bobera” cuando alguien se aprovechaba de su solidaridad a puntos claramente colindantes con al estafa.

Si ser rico ayuda a compartir sin sufrir las debacles del desprendimiento, ser pobres y dar lo poco y nada que se tiene, fue un viejo motivo de orgullo en mi familia hoy casi perdido en la gente, probablemente entre muchas cosas se ha olvidado el don de agradecer, cosa por demás importante cuando se trata de retribuir a aquellos que nos tendieron una mano.

Pasaron muchos años donde la gente se fue volviendo extrañamente interesada y a la vez abusiva a grados donde el consumismo ocupó lugares que nunca creí ocuparía, para ser claro me puedo poner a revolver montones de ejemplos en la bolsa de mis violencias interiores, porque no hay nada que me de más bronca que la traición de aquellos que creímos amigos y nos mordieron la mano de acariciar.

Y lamentablemente estoy aprendiendo a ser egoísta, a veces quiero regalar, ayudar, facilitar y me contengo porque si espero algo, al menos un gracias o una sonrisa estoy loco y mucho menos que actúen en consecuencia. Si la gente ha perdido el don de agradecer y todos creen que los demás tienen la obligación de ayudarlos, estamos muy enfermos.

No existe acto desinteresado en realidad sino que uno proviene de un egoísmo que pretende aquilatar en la sonrisa del otro un poco de paz interior, para sentir que no todo está perdido, hoy esto es cosa rara porque hay que andar cuidándose las veinticuatro horas de nuestros depredadores semejantes.

Es mejor regalar que prestar y no sirve de mucho escuchar por horas las lágrimas ajenas si las nuestras las tenemos que derramar en la soledad de esta idea de que ya no quedan amistades como las de antes. “Pocas cosas malas hay en la vida pero nada peor que la traición”, ni más ni menos lo relató aquel tema de Hermética.

Y como decía el Indio Solari: “Cuando el camión se mueve los melones se acomodan” porque no será raro notar que uno se ha vuelto un viejo espécimen de aquellos que lo recuerdan todo y sin echar en cara se guardan los asuntos para los momentos en que habrá que abrir la boca y hacer justicia porque uno no anda abriendo el corazón porque le sobren arterias sino porque quiere tener amistades sinceras pero también respetuosas de aquellos viejos valores.

Traición
Hermetica


Me jugué por un amigo que al final
me abrió una herida.
Y estoy dejando un rastro al desangrar.
Decidido a no callar.

Cosas malas tiene la vida.
Pero ninguna peor que la traición.
Unos callan, otros olvidan.
Y yo lo canto recordándotelo.

Confié, y me cagaron por amistad,
pero aun sigo.
Saber perder es bueno para empezar
a hacerse vivo.

Cosas malas tiene la vida.
Pero ninguna peor que la traición.
Unos callan, otros olvidan.
Y yo lo canto recordándotelo.

Me cagaron por amistad.
Pero aun sigo.
Saber perder es bueno para empezar
A hacerse vivo.

Tal vez arrime fuerzas con mi parecer,
a quien lo escucha.

Cosas malas tiene la vida.
Pero ninguna peor que la traición.
Unos callan, otros olvidan.
Y yo lo canto recordándotelo.

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