Thursday, March 4, 2010

La Dictadura del Brasil

Una Dictadura Olvidada
Por: Darío Valle Risoto

Los izquierdistas uruguayos conocemos mucho de nuestros años oscuros e invariablemente de nuestro país hermano Argentina, desde luego que la dictadura Chilena no nos fue indiferente, sin embargo aquí a nuestro lado el hermano más grande de América sufrió en los años de la guerra fría los avatares de la doctrina de la seguridad tutelada por los Estados Unidos. Deuda de indiferencia o tal vez porque el idioma nos separó, no lo sé, pero se me ocurrió buscar información sobre los años del gobierno de facto para las américas en Brasil, aquí dos notas, una de Wikipedia muy escueta y la otra muy buena de la página: Todoexpertos.com
Golpe de Estado en Brasil en 1964
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El Golpe de Estado en Brasil en 1964 tuvo lugar contra el presidente izquierdista João Goulart por militares brasileños con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, la noche del 31 de marzo de 1964.

Elegido como vicepresidente de Jânio Quadros, João Goulart (también conocido como "Jango") accedió a la presidencia tras la renuncia de Quadros en circunstancias difíciles. En ese momento, los militares impusieron a Goulart un compromiso con el congreso por el que los poderes del ejecutivo se verían reducidos a través de un cambio constitucional que convertiría a Brasil en una democracia parlamentaria, con el poder de Goulart debilitado Jefe de Estado. No obstante, en 1963, Jango restableció con éxito el sistema presidencialista mediante un plebiscito. Sus reformas, consideradas socialistas en un mundo crecientemente polarizado por la Guerra Fría, fueron contrarias a los intereses de los militares y el ala derechista del gobierno civil.

Tras el golpe, comenzó en Brasil una dictadura militar que duró hasta la elección de Tancredo Neves en 1985. Este golpe de Estado se interpreta como parte de la Guerra Fría y como respuesta a la percepción de la amenaza del comunismo. Fue similar al golpe de Estado en Chile en 1973 y el de Argentina en 1976, en tanto que intervenciones militares en latinoamericana durante la Guerra Fría.
Tododexpertos.com
Dictadura en Brasil
Por: doctoryes

Desde 1952, cuando el presidente Vargas lo nombra Ministro del Trabajo, João Goulart representa el pié sindicalista, y, por ende, "pelego" del "Sistema" PSD-PTB. Su participación en el gobierno, o mejor dicho, en las elecciones mayoritarias, es electoralmente necesaria, pero con la condición de mantenerse en posición secundaria. Goulart representaba, así, la ala izquierda del "Sistema", desde que es elegido vice-presidente de la República juntamente con Kubitscheck. y cuando gana las elecciones para vice-presidente en 1961 (mientras que su candidato a la presidencia, el general Lott, es derrotado), representa el puente entre el viejo sistema y la nueva situación política del país.

El desarrollo de la urbanización y industrialización dan a Goulart una base popular propia cada vez más fuerte, que se expresa en las elecciones mayoritarias, mientras que el Congreso sigue con la predominio de los partidos conservadores (además de la coloración ideológica que Goulart progresivamente va introduciendo en sus programas, se presenta para el país como el heredero político de Vargas.) Cuando, en agosto de 1961, Quadros deja la presidencia (por una combinación de presiones acumuladas contra su política externa y problemas de inestabilidad psicológica), y Goulart es llamado a la presidencia, la coligación PSD-PTB no puede mas mantenerse, pues el mismo PSD no lo admite en el poder, y la UDN no se dispone a aceptar más las reglas de juego democrático. La alternativa de Goulart es, o someterse al control político del PSD, cuyas virtualidades políticas estaban ya en disminución, o intentar conseguir una base de poder propia. Acepta un régimen parlamentario que el Congreso y sectores militares le imponen, pero, por la manipulación de presión popular, llega a la convocación de un plebiscito, por lo cual recupera la plenitud de poder, por lo menos en el nivel formal, a principios de 1962. La crisis económica plantea la necesidad de una política económica de intervención, principalmente en el campo (por una reforma agraria), contra la cual se unen los antiguos adversarios, PSD y UDN. Después de muchas idas y venidas, Goulart opta por una posición estrictamente ideológica, de intervención económica, reforma agraria y nacionalismo económico, además de mantener el apoyo obrero, y no poner obstáculos a la participación política de las izquierdas (El Partido Comunista, aunque siguiendo ilegal, actúa abiertamente). En los últimos días de su gobierno hace un primer decreto de desapropiación de tierras, nacionaliza las refinarías de petróleo que quedaban aún en manos de particulares (desde 1950 Brasil tiene monopolio estatal de producción y refino de Petróleo, la PETROBRÁS), interviene fuertemente en el mercado de inmuebles, y empieza una represión policial a les "crímenes contra la economía popular". Todo esto lo hace en oposición al Congreso y a la gran prensa, y, en el nivel político, exige un plebiscito por las "Reformas de Base", que son su bandera de acción.

Esta opción de Goulart por una política abiertamente ideológica (hecha en un gigantesco meeting en 13 de marzo de 1964, en Río de Janeiro) tiene por base el crecimiento de la izquierda, que es abrumador desde algún tiempo atrás. En las elecciones de 1962, Pernambuco, unos de los principales Estados del país (y el principal en la región conturbada del Noroeste brasileño) elije como gobernador a Miguel Arraes, con una línea definida de izquierda, lo mismo que en el pequeño Estado de Sergipe, con Ceses Dória. En Río de Janeiro, Leonel Brizola, cuñado de Goulart y con una posición de izquierda radical, es el deputado más votado del país, con más de 300 mil votos. Además de este crecimiento electoral, la izquierda adquiere fuerza en el movimiento sindical (la Confederación Nacional de Trabajadores de la Industria pasa a tener, por primera vez, una orientación estrictamente ideológica) y en el movimiento estudiantil, a través de la Unión Nacional de Estudiantes, de hace mucho bajo la dirección de un movimiento católico de izquierda (Acción Popular), que no desprecia el apoyo comunista.

Dos puntos deben ser llevados en consideración para comprender la naturaleza de este crecimiento de la izquierda. De una parte, las relaciones de la izquierda con Goulart fueran siempre de desconfianza recíproca, pero también de apoyo recíproco. Cuando, a fines de 1962, Goulart empieza a forzar el plebiscito que le devolvería la plenitud de los poderes constitucionales, la izquierda lo apoya incluso con huelgas generales. Cuando, sin embargo, Goulart intenta un golpe de mano en septiembre de 1963, pidiendo al Congreso la decretación del estado de sitio, la izquierda le quita el apoyo, y el pedido tiene que ser retirado del Congreso después de haber sido presentado. Las veces que la izquierda intentó una acción política independiente (como la tentativa de llevar a San Tiago Dantes a primer ministro, por ejemplo) no tiene capacidad de acción autónoma. Estes hechos indican que, de una parte, Goulart no tenia el control de la izquierda, pero, de otra, la izquierda mismo dependía del apoyo gubernamental para su fuerza.

El otro punto, pues, es que las izquierdas no tenían una organización autónoma, y estaban cargadas. de contradicciones. Es Partido Comunista, aunque, por suposición, más organizado, siempre fue minoritario. Algunos grupos (el líder campesino Francisco Julião, y sus "Ligas Campesinas", los "grupos de 11" de Leonel Brizola, la "Acción Popular", de orientación católica, entre otros) van hacia una extrema izquierda sin mayores posibilidades y penetración, mientras que la mayoría procura hacer su radicalización explotando las contradicciones del gobierno de Goulart

El crecimiento de las izquierdas, con apoyo o permisión de Goulart, hace aumentar la desconfianza en relación a el, que intenta, por mucho tiempo, convencer a los sectores conservadores que su política seria la única alternativa a la revolución comunista. El impase, sin embargo, está puesto, y no tiene solución pacífica. Los sectores conservadores no creen en Goulart, no le dan instrumentos de Gobierno, y a la crisis política se suma la crisis económica, que llegó a puntos insostenibles. El vuelco a la izquierda que hace Goulart a 13 de marzo, con los decretos a que nos referimos mas arriba, no busca efectos técnicos, sino resultados políticos: Goulart percibe que solamente una movilización de fuerzas populares que alterara el sistema de poder podría darle posibilidades de una acción efectiva. Una prueba de esto es el decreto de desapropiación de los latifundios al margen de las carreteras, que no tenía ninguna efectividad económica, y buscaba solamente efectos sicológicos.

Quince días después de su definición hacia la izquierda, se inicia la sublevación contra Goulart, por parte de sectores militares y los gobernadores de los dos Estados más grandes de país, Minas Gerais e S. Paulo, a pretexto de una insubordinación de marinos. La confrontación se hace por medición de fuerzas, y la infidelidad de algunos generales define el cuadro contra Goulart, cuyo gobierno no resiste 72 horas. Después de un periodo de confusión política, los militares proclaman la existencia de un comando revolucionario que baja un "Acto Institucional", introduciendo cambios en la Constitución, el Congreso declara vacía la presidencia, elije el general Castello Branco para presidencia, y el país vuelve a una aparente normalidad constitucional.


El nuevo régimen instalado a partir del 1er. de abril puede significar el fin del período de transición política, y el comienzo de un otro sobre cuyos principales rasgos podemos intentar algunas predicciones, a raíz de nuestro análisis anterior.

En el nivel manifiesto, el nuevo gobierno tiene un caracter anticomunista, moralizador y reformista, y una base de sustentación fundamentalmente militar. Los poderes excepcionales de que dispone, gracias al Acto Institucional (que le permitió suspender los derechos políticos de centenares de políticos, incluso los ex-presidentes Kubitscheck y Quadros y de decenas de diputados, y dimitir de la administración pública miles de funcionarios acusados de subversión y corrupción, principalmente en las fuerzas armadas, además de poner al Congreso en una posición de subordinación en relación al ejecutivo) puede dar base a una remodelación general del panorama político brasileño, de tal manera que, si hay una vuelta a la normalidad constitucional de echo, con elecciones en 1967, no sea posible volver, más, al predominio político del viejo "Sistema", ni a la política autoritaria personalista.
El anti-comunismo del actual gobierno viene de una visión de conspiración sobre las izquierdas. Dentro de esta ideología militar, todas las formas de izquierdización hacen parte de un plan de subversión en escala mundial, lo que implica, como consecuencia, la necesidad de un tratamiento policial militar en relación a las izquierdas. Este policialismo, en la medida en que llega a las universidades y sindicatos, impide la organización estudiantil y sindical, da una línea claramente conservadora, anti-popular y anti-intelectual al nuevo régimen. Sin embargo de esta ideología haber sido la justificación del movimiento contra Goulart, todas las especulaciones que se hacían a respecto de una conspiración de izquierda se mostraran falsas, lo que quitó mucho de la justificación moral de los "revolucionarios de abril". Este carácter conservador, sin embargo, tiene su contrapartida en el hecho de que los grupos militares que detienen el poder político no tienen, en principio, ninguna vinculación más directa con los grupos conservadores tradicionales, el PSD y mismo la UDN. La consecuencia es que, deteniendo el poder político con altas posibilidades de acción y autonomía, el actual gobierno pudo proponer una ley agraria que es mucho más radical que la propuesta por Goulart, y que fue uno de los puntos básicos de la oposición que se ha hecho a él. La acción contra el movimiento sindical, con la destruición de la máquina sindicalista ministerial (que no es un hecho todavía, sino una posibilidad) se de una parte significa la debilitación del movimiento obrero, puede también significar que, en la medida en que la clase obrera vuelva a se organizar, lo haga con mucho mas autonomía y autenticidad. El moralismo en la administración pública, finalmente, aunque sin tener ninguna visión más sociológica del problema de la corrupción, puede conducir a una mayor racionalización de la máquina estatal.

Además ne debes olvidar que todas las dictaduras militares de América surgen como resultado de la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por USA para detener cualquier avance de la izquierda.

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